En IPETG seguimos en el intento de mejorar personal y profesionalmente, y de mantener vivo nuestro espíritu original: aliviar el sufrimiento innecesario que impide estar en paz y armonía con la vida.
Partimos de la siguiente premisa: La neurosis no es otra cosa que la repetición mecánica, compulsiva e inconsciente de conductas y actitudes infantiles que, si bien en aquella época nos sirvieron para adaptarnos al medio en que nacimos (fundamentalmente a nuestros padres), en la edad adulta nos dificultan una adecuada integración familiar, social y laboral; es decir, el disfrute placentero de la vida, mermando nuestras capacidades para resolver adecuadamente las dificultades que van apareciendo en el transcurso de ella.
Nos hacemos adultos cumpliendo años, pero permanecemos infantiles emocionalmente. Este estado esencialmente implica que quedamos parcialmente incapacitados para relacionarnos de adulto a adulto, para amarnos y amar, así como para recibir el amor que pueda llegarnos de los demás. Dicho estado de inmadurez emocional y cognitiva es el resultado de nuestra propia historia.
A este estado de incapacidad lo llamamos “síndrome de Amor negativo”, que es, a nuestro entender, el mecanismo emocional más paralizante de la humanidad.